29 de septiembre de 2016

Mujer plástica o mujer “MADE IN”

Hay un dicho muy conocido que dice “No hay mujer fea, sino mal arreglada”.

A las mujeres de otros tiempos les bastaba solo unos toques de polvos por aquí y por allá, rímel en las pestañas, labios rojos, un poco de rubor, una imagen pulcra, y una buena personalidad, era lo que definía ser agradable por así decirlo, era una época no tan obsesiva, ni grotesca como lo es hoy en día.

El arreglo natural,y el deseo de no envejecer, fue traspasado por un arreglo demasiado artificial y quirúrgico. Esta era, es llamada la era de la plasticidad o mujeres “MADE IN …” la era de cambiar, quitar esto y poner aquello.

El mundo comercial DE LA MUJER MADE IN, ofrece desde pestañas postizas, ojos de colores, senos falsos, u
ñas falsas, labios rellenos de colágenos, extensiones de cabellos, super maquillajes, cremas milagrosas que atenúan las arrugas o imperfecciones por horas, implantes de siliconas en los senos, liposucciones, botox, etc.

Las alternativas son variadas se innovan y se perfeccionan cada día diferentes tratamientos y métodos de cirugía plásticas, con el fin de que las mujeres tengan un rostro y cuerpo perfecto, así como también el quitarles unos a
ños.

En fin no cabe duda que la insatisfacción y aceptación de muchas mujeres sobre s
í mismas es cada vez mayor, sin importarles los diferentes riesgos e inclusive morir.

Es tal la angustia de las mujeres de cualquier edad por mejorar lo exterior que no sienten vergüenza, que ni se dan tiempo, ni se detienen a observar diariamente de una forma muy minuciosa los defectos de su alma, ni se preocupan de ver la forma que el diablo los ha dejado.

No tienen en cuenta que los defectos físicos del hombre externo son pequeños en comparación a las grandes deformidades del hombre interior, que el invertir más tiempo y dinero tratando de mejorar u ocultar los defectos físicos y que el pasar por alto el suplir para la hermosura sobrenatural del alma es mortal.

De nada sirve la belleza exterior si se tiene la personalidad más perversa.

De igual modo en el cristianismo existen mujeres, que no han aprendido a aceptarse tal y como Dios las creo, carecen de belleza interna, no es pecado usar una crema para el rostro y cuerpo, limpiezas faciales, maquillarse o arreglarse con ciertas joyas, lo que si es pecado y detestable ante los ojos de Dios es llegar a la obsesión de querer modificar alguna parte de su cuerpo por vanidad, por intentar ser más atractiva, competitiva o m
ás joven (solo se puede modificar  debido a una enfermedad o accidente.)

A lo que una mujer cristiana esta llamada es a embellecerse interiormente cada día, a invertir más tiempo en su alma porque lo demás es efímero no suma por así decirlo ante Dios.

 La mujer cristiana no tiene que andar a la vanguardia de la belleza plástica.
 El tratamiento de belleza espiritual para la creyente no cambia es el mismo desde la antigüedad, y el método también – que es vivir en obediencia en el temor Señor, y el único cirujano que debe desear nuestro ser es al Espíritu Santo para que haga la obra en nuestro ser interior, y la única imagen a esculpir en nuestra persona es la de Cristo, que perdurara por siempre y es agradable a los ojos de Dios, no importa si eres de nariz grande, pequeña, orejas grandes, etc.
 Dios no mira la apariencia porque El ya nos conoce físicamente, desde antes que naciéramos, fue El, quien nos entretejió desde el vientre de nuestra madre con los rasgos que debíamos tener, el Señor cuando nos salva desea que nos preocupemos en nuestra imagen interior que es la que tiene valor.
Solo una mujer sin Cristo se preocupa en lo exterior, pero una mujer creyente se preocupa por su alma.
Pro 31:30 <<La hermosura es engañosa, la belleza es una ilusión; ¡sólo merece alabanzas la mujer que obedece a Dios! >>

O Como dijo George Whitefield
<<Hay personas que le tienen más miedo a las arrugas del rostro, que a lo podrido del corazón.>>

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